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Sonora Matancera
SONORA MATANCERA

 

 

Sonora Matancera

Como el Decano de los Conjuntos de América ha sido llamada la legendaria agrupación de la Sonora Matancera, fundada en la ciudad de Matanzas (Cuba), en 1924. Desde esa fecha hasta el presente, este grupo ha recorrido el mundo llevando lo mejor de la música de su país y de otras regiones y por sus filas han pasado los mejores vocalistas de Latinoamérica.

Les presentamos una breve reseña del nacimiento de la Sonora Matancera, transcribiendo apartes de la carta que nos dirigió el señor Humberto Cané, hijo del fundador de la agrupación y la complementa una investigación realizada por el señor Carlos Deiby Velásquez.

Hay que tener en cuenta, como dice Humberto Cané, que la verdad no es absoluta ni pertenece a nadie en particular. Por ello agradecemos cualquier observación que tengan respecto a la presente investigación, pues siempre tendremos un espacio para corregir cualquier eventualidad.

APARTES DEL ESCRITO DE HUMBERTO CANÉ

Mi nombre es Humberto Cané, músico de profesión y nací el 22 de enero de 1918. Mi padre fue el señor Valentín Cané, fundador y director de la Sonora Matancera hasta su muerte en 1956.

La Sonora Matancera se hizo en mi casa y se formó cuando yo tenía seis años (1924), en la calle de Salamanca, de la ciudad de Matanzas. Sus primeros músicos fueron: Domingo Medina y Julio Govin -guitarristas-, Pablo "Bubú" Vázquez -contrabajista-, "El Jimagua" (nunca pude saber su nombre) -timbalero-, Ismael Goberna -trompetista y cornetín-, Carlos Manuel Alonso "Caíto" -maracas-, Rogelio Martínez -claves y cantante- y Valentín Cané -director y tresero-.

Primeramente mi padre la bautizó con el nombre de Tuna Liberal, porque se dedicaba a amenizar las fiestas políticas del Partido Liberal y después le cambió el nombre a Estudiantina Matancera. Ya organizado mi padre sacó unas tarjetas de presentación donde decía "Estudiantina Matancera... Director Valentín Cané", lo que no le gustó a los integrantes pues también exigían sus créditos, a lo que mi padre les contestó: -Bueno muchachos, este grupo es mío y por lo tanto ya que ustedes no están de acuerdo, los despido y así ustedes pueden hacer su grupo...

Tiempo más tarde se enteraron que mi padre estaba formando otro grupo y fueron a pedirle disculpas, y como en esos tiempos no había muchos músicos donde escoger, los aceptó de nuevo, incluyendo además otros integrantes: Ismael Goberna -trompeta-, Juan Bautista Llopiz -guitarra-, Pablo Vázquez -contrabajo-, José Rosario Chávez -timbalitos-, Rogelio Martínez -cantante y claves-, Carlos Manuel Alonso "Caíto" -maracas- y por supuesto mi padre Valentín Cané -tresero-.

Desde este momento le cambió el nombre al grupo por el de Sonora Matancera.

MOMENTOS CUMBRES DE LA SONORA MATANCERA

Se cumplieron en 1994, setenta años de existencia de la Sonora Matancera, "El decano de los conjuntos cubanos". Por ello y ante la falta de un ensayo serio sobre esta agrupación, el cual sirva de guía a sus muchos admiradores, consideramos de importancia hacer este recuento cronológico del conjunto.

La Sonora Matancera es el producto de varios factores: Sensibilidad artística, tradición, longevidad e innovación musical. Su permanencia a través de los años se debe a la constante difusión de los diversos ritmos cubanos y a la gran cantidad de músicos y cantantes que la han conformado en 70 años de labores ininterrumpidas.

La sonoridad inimitable del conjunto individualizó a sus integrantes: la voz de Caíto, las trompetas de Pedro Knight y Calixto Leicea, el timbalito de "Manteca", el piano de Lino Frías y los cantantes que lo han acompañado, todos de primera línea en la música tropical de América, entre los que se encuentran Celia Cruz, Bienvenido Granda, Celio González, Nelson Pinedo y Willy Rodríguez. Al igual que los importantes solistas que con él cantaron: Daniel Santos, Toña La Negra, Miguelito Valdés, Vicentico Valdés, Víctor Piñeros, Alberto Beltrán y Leo Marini. Su universalidad para interpretar la música cubana va desde el guaguancó hasta la guaracha swing, el be bop, la canción jíbara, el merecumbé y la cumbia.

Entre sus muchas contribuciones a la música popular cubana están las siguientes incorporaciones:


En un sexteto: Bongó con baquetas y trompeta, la cual fue utilizada alternándola entre el coro e inspirador.
Fusión del bandoneón con el modelo del conjunto tímido cubano, creando así una modalidad bastante original de interpretar una música sincopada como lo es la cubana.
El tambor batá dentro del modelo del conjunto, el cual sólo se usaba para las fiestas religiosas de los yorubas (Yemayá).
El órgano Hammond para mezclarlo con el piano.


La Sonora Matancera es un ejemplo de organización y superación en la música popular. Cantar, más que un oficio, es una virtud, un don, un misterioso don de algunos seres humanos que no todos poseemos. Nadie aprende a cantar en un conservatorio, aunque el conservatorio contribuye a aumentar las posibilidades técnicas de aquellos que nacieron para el canto. Y en el caso particular de la Sonora Matancera es un don recibido por las grandes musas de lo popular existentes en Cuba, país que ha dado a estos extraordinarios músicos que llevan consigo la experiencia y la exquisitez.

La Sonora Matancera es el más popular de los conjuntos musicales de América, que ha fructificado durante 70 años de labor artística, dando como resultado la creación de un estilo propio en la interpretación de la música popular cubana (guaracha, mambo, son, guajira, etc.). Todos los arreglos musicales de la Matancera son realizados para el estilo individual de cada cantante. El contrapunto de los trompetistas (Leicea y Knight), los melódicos solos del pianista Lino Frías y las partes de percusión, han dado como resultado la extraordinaria combinación del cantante y el conjunto.

Cabe preguntarse: Si en La Habana había agrupaciones mucho más completas que la Sonora Matancera, ¿por qué, entonces, fue la preferida de los artistas que visitaron a La Habana en la década del cincuenta? La respuesta se la dio Calixto Leicea al musicólogo cubano Cristóbal Díaz Ayala, en entrevista concedida en Cali en julio 26/86: "Nosotros nunca tuvimos problema con ningún cantante, nunca tratábamos de imponerles nuestro estilo, sino al contrario, nos adaptábamos al cantante". Y es que como lo dijo Javier Vásquez, en entrevista concedida en la misma fecha al musicólogo Díaz Ayala: "Para tocar en la Sonora no basta ser buen músico, hay que tener otras cosas, hay que ser persona".

La cronología de sus momentos cumbres puede resumirse así:

DECADA DEL VEINTE: "NO TE EQUIVOQUES"

En esta década los cubanos tenían sus ídolos y bailaban al compás de los famosos danzones de Miguel Faílde. "El bombín de Barreto" y "Rompiendo la rutina", los temas de moda en las versiones de la orquesta de Félix González. Los Sextetos Habanero y Boloña imponían el ritmo. Surge entonces la Sonora, la cual entra a competir con los grandes del son en los años 20.

1924 Enero 12. Ciudad de Matanzas. Barrio Ojo de Agua. Calle Salamanca No. 41, entre Jovellanos y Ayuntamiento. Allí un grupo de muchachos ambiciosos, comandados por Valentín Cané, da origen a un conjunto de cuerdas al que se denomina TUNA LIBERAL. Es el momento del gran auge del son y para cantarlo se requería de cuatro guitarras. Los músicos fundadores son Valentín Cané (tres), Pablo "Bubú" Vásquez (contrabajo), Eugenio Pérez (cantante), Manuel Sánchez "Jimagua" (timbalito), Ismael Goberna (trompeta) y los guitarristas Domingo Medina, José Manuel Valera, Julio Gobín y Juan Bautista Llopis.

1926 Se retiran Juan Bautista Llopis, Julio Gobín, Eugenio Pérez y Domingo Medina. Por esta época adoptan el nombre de Sexteto Soprano, en el cual alternan sus inspiraciones Eugenio Pérez y el nuevo cantante Carlos Manuel Díaz Alonso "Caíto". Es la época de los éxitos de María Teresa Vera, Trío Matamoros y los Sextetos Matancera y Agabama.

1927 Por recomendación de Caíto llega Rogelio Martínez a la agrupación. En este año vuelve a cambiársele el nombre al conjunto por el de Estudiantina Sonora Matancera.

Ha llegado el momento de recorrer nuevos caminos. En este año llegan, por fin a La Habana, capital y centro cultural cubano.

Hacen sus primeras grabaciones para la Víctor: "Fuera, fuera, chino"; "El por qué de tus ojos", "Cotorrita Real", "No te equivoques" y otros. Los sitios de moda en La Habana de esa época son El Patio, El Moka, Teatro Alhambra y la estación de radio "El progreso Cubano".

DECADA DEL TREINTA: "DE RAMA EN RAMA"

En esta década la Matancera se preocupa por adaptarse, en su medida, a los progresos musicales de la época. Como innovación introducen el piano de cola, interpretado por Pérez Prado, quien años más tarde sería gran orquestador, pianista, arreglista e innovador del mambo.

1935 Abril. Inicia su larga carrera como trompetista del grupo Calixto Leicea, en reemplazo de Ismael Goberna, quien enfermo, se ve obligado a regresar a Matanzas, donde posteriormente muere. A partir de este año comienza a denominarse Conjunto Sonora Matanza y actúa en las academias de baile "Marte y Belona" y "Habana Sports".

Manuel Sánchez "Jimagua" se retira del conjunto. Ingresa José Rosario Chávez "Manteca". Las orquestas de los Hermanos Castro, Lebatard y Palau preparan el camino para introducir el piano de cola. Algunos conjuntos, como la Sonora, adicionan este instrumento para posibilitar muchas más sonoridades.

24 de junio. Ocurre un hecho crucial en la música popular de América Latina: muere en Medellín Carlos Gardel. Sobre él, Rogelio Martínez nos dijo en entrevista que le hicimos en la ciudad de Bogotá en octubre 18/88: "Yo soy hincha fiel de Carlos Gardel. Y cuando me enteré de su fallecimiento lloré. Y aunque no tuve el gusto de conocerlo personalmente, lo admiro mucho y creo en él, por la calidad de todo lo que cantó, lo cual es inmejorable. Por eso, debido a su calidad, el público de toda América todavía lo recuerda".

1937 Ingresan el cantante Humberto Cané, quien se retira al año siguiente, e Israel del pino (cantante) y el pianista Dámaso Pérez, quienes se retiran en 1938.

1938 Se retiran Humberto Cané, Israel del Pino y Pérez Prado. Este último es reemplazado por el pianista Severino Ramos, quien permanece hasta 1957. En este año el cantante Israel del Pino, quien también interpreta el saxofón, interviene en la única grabación de la Sonora con saxo: "La raspa".

DECADA DEL CUARENTA: "QUE JELENGUE"

Durante esta década la Sonora se las ingenia, para salir adelante, con ritmos como la guaracha, el montuno, los cuales les dieron fama en Cuba.

1940 Ingresa "El bigote que canta", Bienvenido Granda, el cual permanece hasta 1954. Su picardía caribeña y su voz nasal lo hicieron la voz insignia de la Sonora. Conformó el trío de voces inolvidables de la agrupación con Rogelio y Caíto.

1944 Llegan dos músicos procedentes del Conjunto de Arsenio Rodríguez: El pianista Lino Frías, quien permanece hasta 1977 y el trompetista Pedro Knight, quien se retira en 1966. La cohesión de estos dos virtuosos le dan fluidez a la estructura sonora de la agrupación. En este mismo año firman contrato con la empresa de discos Panart y graban los temas "La Ola Marina", "Pugilato", "Qué Jelengue" y otros.

1946 Realiza actuaciones y grabaciones, como músico de planta, el conguero Tata Güines.

1947 Actúa y realiza grabaciones con el cantante Miguel de Gonzalo.

1948 Hace su debut en la Sonora el conguero Angel Alfonso Furias "Yiyo", quien permanece hasta 1980. Este contribuye a consolidar la percusión del conjunto con el timbalero José Rosario Chávez "Manteca". Ambos, con su estilo habanero, logran dejar una huella imborrable en los géneros afrocubanos, entre los cuales se destaca la "Danza del cocoye", en ritmo de conga callejera.

Comienza a realizar grabaciones como solista Daniel Santos, quien permanece hasta 1954.

1949 Se retira Valentín Cané. Ingresa Myrta Silva, quien permanece hasta 1951. Actúa como invitado el bandoneonista Joaquín Mora, quien realiza boleros acompañando, con la Sonora, a Daniel Santos y Bienvenido Granda. En este año la Asociación de Prensa Radial Impresa de Cuba (ACRI) selecciona como el más popular de los conjuntos cubanos a la Sonora Matancera.

DECADA DEL CINCUENTA: "BURUNDANGA"

La fama de la Sonora Matancera en todo el continente americano viene de esta década, gracias a la difusión que del conjunto hizo el sello Seeco. Con el patrocinio publicitario de este sello disquero, la Sonora realizó frecuentes grabaciones y giras a través de Latinoamérica y se convierte en el conjunto cubano que más se adapta a la sonoridad de estos países.

Esta es quizá la mejor década de la Matancera, ya que por esta época empiezan a desfilar por el conjunto las más extraordinarias estrellas del canto popular caribeño, como Vicentico Valdés, Celia Cruz, Nelson Pinedo, Daniel Santos y otros que le dieron fama a la agrupación y a su vez, en sentido recíproco, la Sonora a sus cantantes.

Durante esta época la mayoría de los cantantes más conocidos de Cuba y América trabajan con este conjunto. Su fama la había ganado no solo por su calidad como agrupación para bailar sino por su organización musical a cuyo respaldo aspiraba todo intérprete de los ritmos caribeños.

A diferencia de muchas agrupaciones de la isla, la Sonora ha elaborado su estilo de las raíces de la música cubana, el cual se nota en su forma de tocar, en el fraseo y en el sentido rítmico de sus cantantes.

1950 Ingresa como cantante Celia Cruz, quien permanece hasta 1965.

1951 Se retira Myrta Silva. Llega Leo Marini, quien vuelve a estar con la agrupación en los años 1954, 1958 y 1970.

Llega realizar grabaciones como solista Miguelito Valdés. Vuelve a estar en 1977.

1952 Realiza grabaciones como solista Bobby Capó. Actúa como invitado y realiza grabaciones con su órgano el panameño Avelino Muñoz.

Ingresa como trompetista Alfredo "Chocolate" Armenteros. Reemplaza a Calixto Leicea por quebrantos de salud y graba los temas "Hoy se más" y "Rico guaguancó". Realiza grabaciones la cantante haitiana Marta Jean Claude. Actúan y realizan grabaciones Gloria Díaz y Raúl del Castillo.

Del 25 de enero de este año es la carta enviada al investigador barranquillero Enrique Chinchilla Gómez por Rogelio Martínez cuyo texto es el siguiente: "Sobre la aclaración del bolero "A la orilla del mar", le diré que el autor es el señor José Berroa, cubano y el del "Ba Bae" su servidor".

1953 Realiza sus primeras grabaciones con la Sonora el solista Vicentico Valdés. Hacen grabaciones y actúan las Hermanas Lago (Esperanza, Cristina y Graciela): "Tu corazón es para mí" y "Mambo para las niña bonitas".

1954 Se retiran Bienvenido Granda y Daniel Santos. Vuelve Leo Marini. Realizan grabaciones y actúan Tony Alvarez y Olga Chorens.

Orlando Vallejo permanece seis meses. Ingresan Alberto Beltrán, quien estará hasta 1955 y Nelson Pinedo, quien permanece hasta 1958.

Llega a la agrupación Rodolfo Hoyos, para actuar y realizar grabaciones. Manuel Leicea "Puntillita" realiza la grabación de "El gallo, la gallina y el caballo" (de José Carbó Menéndez). Ingresa el cantante Laíto (Estanislao Sureda), quien permanece hasta 1956.

1955 Febrero. Primera visita a Colombia. Así nos la narró el director Rogelio Martínez: "Entramos el 11 de febrero de 1955 por la costa atlántica. Después estuvimos en Medellín y de ahí a Bogotá". La primera presentación en Medellín fue el 20 de febrero del 1955, en el Teatro Junín y compartieron el escenario con el siguiente elenco: Imperio Argentina con sus canciones, danzas y poesías; el poeta y recitador Angel Pericel; el concertista de guitarra Esteban de San Lucar. La Sonora actuó con sus cantantes Laíto, Celia Cruz y Alberto Beltrán. Además Luis Rovira y su orquesta, Montecristo y el tenor mejicano Mario Alberto Rodríguez.

Se retira Alberto Beltrán. Ingresa Carlos Argentino, quien